Jaque mate
Publciado por Luis E. Cristóbal Puerta - 31/08/10 a las 12:08:11 am
Tíos, estoy petao. No queda un centímetro cuadrado de mis cuádriceps sin agujetas, hoy me he levantado con la espalda entumecida y las articulaciones de mis manos chirrían. Los callos de mis palmas luchan por crecer aún más… O dicho de manera más breve: último día de bikepark para mí. Así que tocaba exprimirlo al máximo. ¿El resultado? catorce bajadas en cuatro horas, todas ellas de un tirón, sin parar una sola vez desde arriba hasta abajo. El domingo fui el primero en subir en el telesilla y el último en bajar después de que lo pararan al mediodía. En mi primera subida de la mañana, el sol sólo asomaba por las cumbres y las sombras eran largas y, en la última, no quedaba ya nadie arriba y mis manos ya empezaban a echar humo. En el intermedio, mi vieja Boxxer había dicho basta y mi tobillo izquierdo, maltratado por mi fisio en los últimos días, se había resentido en un apoyo in extremis para salvar una caída.
En fin, en unos días, si todo va bien y por increíble que parezca, Matt Hunter y Sam Hill, entre otros, van a dejarse caer por esos mismos senderos. Sí, sí, no habéis leído mal. Yo, a pesar de que a ambos les tengo entre mis favoritos, no les veré, porque en cuestión de poco más de 24 horas me voy de vacas (que ya es hora), pero estoy seguro de que lo van a pasar como niños y de que querrán hacer de aquello su casa, como nos pasa a todos los que probamos esas laderas segovianas erizadas de rampas, salpicadas de pasarelas y felizmente cubiertas de rocas. En gran medida, todos los que disfrutamos de ese pequeño reducto de la Gravity aquí, tan cerca de casa, tenemos que dar las gracias a toda la gente que hace posible que, cada año, los bikeparks nos dejen disfrutar de la gravedad costándonos solo dinero y, a lo sumo, algún hueso roto. En lo que a mí respecta, tengo que dar las gracias a mi hermano Piko (probablemente el bike patrol más popular de la zona centro y al que podéis ver en la foto de al lado de estas líneas) a Javi, a Azahara, a Dani, a Juan, a Esplugas, a Víctor (al que apenas conozco pero sé que está ahí, por si muerdo el polvo) a Ramón y a tantos otros de los que no conozco más que la cara pero que, con su trabajo, han hecho que muchos de mis fines de semana de este verano hayan sido, un año más, intensos y rebosantes de adrenalina. A todos ellos les dedico lo mejor que puedo dedicarles, esa última bajada que hice ayer peligrosa y deliciosamente solo, rodeado de espesura borrosa, acompañado por polvo y briznas de tierra, en los márgenes del bikepark, “la de las curvas y los saltos”, sí, esa misma… Gracias por vuestro trabajo, tíos.
[Me voy de vacas, nos vemos el domingo 19 de septiembre. Saludos a todos y... ¡montad por mí!]
Talento
Publciado por Luis E. Cristóbal Puerta - 24/08/10 a las 03:08:37 amA Semenuk le perdonamos todo, incluso que haga calle. Nada, fue a visitar la sede de SRAM en Chicago y, en el entretiempo, sacó un hueco para asustar viejas y arañar mobiliario urbano, afortunadamente para nosotros. Lo dicho: estás perdonado, Brandon. Por otra parte, que sepas que te hemos tomado la palabra: te esperamos recuperado para el podio del Rampage, como has prometido desde el hospital. Cuídate, tío.
http://www.vimeo.com/12091468Ánimo, Dan
Publciado por Luis E. Cristóbal Puerta - 14/08/10 a las 04:08:31 pm
Pues sí, ahí le tenéis, Dan Atherton está como se le ve en la foto. Un campillo en Llanfyllin, en las Midlands galesas, cansancio acumulado después de haber estado todo el día cavando en el trail, haciendo descenso, cavando más, campilleando… Un descuido de su hermano Gee y Clay Porter, el cámara que filma sus célebres webisodios y, cuando se quisieron dar cuenta, dos vértebras cervicales rotas (una de ellas en cuatro partes), meses sin tocar la bici, inmovilización casi total y, al final, teniendo que dar las gracias por no haberse quedado postrado en una silla de ruedas o, aún peor, por haber descendido hacía el frío.
Dan es el hermano mayor de Gee y de Rachel, y juntos forman la familia más carismática de la bici de monte. Son famosos sus webisodios (tarea en la que fueron pioneros), sus numerosos éxitos y, claro, sus peleas, como buenos hermanos. También son célebres su jardín y su mina galesa erizados de rampas. El vídeo de Gee venciendo a un coche por las calles de Lisboa le hizo famoso más allá del mundo siempre endogámico de la bici de montaña de competición; el vídeo de los tres compartiendo senderos con ”Jack el granjero” es ya un clásico. El vídeo de Dan y Gee cerrando la temporada pasada en las favelas de Río de Janeiro nos emocionó a todos.
Ahora Dan está pasándolo chungo. Él, a pesar de ser el hermano que metió a los otros dos en todo este asunto, es el que menos éxito deportivo ha tenido de los tres. Ni ha sido Campeón del Mundo, como Gee y Rachel, ni acumula numerosas victorias en la WC, como sí es el caso de sus hermanos menores. El caso es que, al menos desde la distancia, es el que da la impresión de trabajar más duro, pero quizá una mentalidad menos competitiva o algo menos de talento, a pesar de todo el que ha demostrado que tiene, le hacen perder terreno frente a sus hermanos a la hora de competir. Particularmente a mí es el que mejor me cae; me gustan su seriedad, su discreción y su absoluta dedicación a todo lo que tenga dos ruedas y pedales. Supongo que en cierta manera me siento identificado con él. Fui a la Copa del Mundo de BMX de Madrid sólo para verle, pero no lo conseguí porque, por muy poco, no logró pasar el corte de las clasificatorias. Supongo que también me cae bien porque es el hermano mayor y porque ha metido a sus hermanos en todo este asunto, algo parecido a mi caso. En fin, mejórate pronto Affy, lo que debes volver a llevar en la cabeza cuanto antes es tu casco, y no ese invento del demonio. Como ya han dicho ellos, este vídeo está dedicado a todos aquellos riders que no han tenido tanta suerte. Tened cuidado tíos… Nunca miedo, pero sí cuidado.
Foro
Publciado por Luis E. Cristóbal Puerta - 11/08/10 a las 06:08:12 pm
Domingo de ruta. Mi hermano abandona Madrid por unos días, así que decido no subir al bikepark a levantar polvo, sino saltar de la cama a las 06.30 para hacer un rutote por la sierra y desoxidar mis articulaciones, y ya de paso hacer más kilómetros y más desnivel de la cuenta, tarea que últimamente había descuidado un poco. Como digo a menudo, soy freerider a tiempo completo, pero endurero sólo a tiempo parcial ¿O quizá no? La verdad es que no lo sé. Las dos cosas me gustan, aunque tengo que reconocer que me siento especialmente cómodo cuando la gravedad juega a mi favor. Y, como todos sabéis, subir montañas es de mal gusto: uno suda y pone caras raras (aunque yo intento disimular) así que, en la medida de lo posible, es mejor evitarlo. Pero allá voy: he decidido que me apetece hacer una ruta tirando a larga y tengo que encontrar con quién, y ya es sábado por la tarde.
Como ya conté en la entrada anterior, la cosa no resulta fácil: colegas de vacaciones, otros con diversas obligaciones, el resto que no está en su mejor momento de forma… habrá que tirar de foro, algo que me he planteado muchas veces pero nunca he hecho. Dicho y hecho. Empiezo a husmear en la red y rápidamente decido: hay un forero que propone una ruta por una zona a la que le tengo ganas desde hace tiempo y de la que he oído hablar muy bien, pero hay un problema, y gordo: 53 km y 1600m de desnivel positivo, deja caer el tipo como si tal cosa. Vale, no es para tanto, pero sí lo es si casi ni recuerdas cuál es la última ruta seria que has hecho y, con total seguridad, no duró más de tres horas y tuvo que ser abortada a medias por la caída de un colega (como además os conté aquí, creo recordar). Tanteo a Dalopo, que así es como se apoda el forero que organiza la ruta, y me asegura que las subidas se harán en plan tranqui y que, además, hay un par de escapatorias por si las fuerzas me abandonan. “Ok, allí estaré”, escribo, “seré puntual”… Al final aguanté hasta el final, claro, y como no podía ser de otra manera, todo salió bien: subidas largas y duras, bajadas rotas y sinuosas, horizontes amplios y limpios y un tiempo variable que incluso nos echó una mano con un chubasco justo cuando más lo necesitábamos. Con respecto a mis compañeros de ruta (y guías), tengo que dar las gracias a David, Jacky, Uke, Porfirio, José Luis, Mario y Nacho por ser una compañía excelente y por, aun sin conocerme de nada, hacerme sentir como en casa. O aún mejor: como en el monte. ¡Nos vemos en los caminos!
Sol…edad
Publciado por Luis E. Cristóbal Puerta - 07/08/10 a las 09:08:43 am
Para variar, ayer monté solo. Si me pusiera a calcular qué porcentaje de veces lo hago, puede que fuera de alrededor del 80-90% de las ocasiones en las que me subo a la bici. No es que me guste especialmente hacerlo, pero estoy en una edad -la treintena- donde parece que los colegas tienen cualquier cosa más importante que hacer que montar en bici. “Tengo que ir a comprar una plancha, tío”, “tengo que limpiar la casa”, “qué va, me tengo que quedar con el niño”, “na, que tengo comida familiar, una putada, otro día será”, son respuestas recurrentes cuando uno intenta reclutar a los colegas para dar unos tumbos por ahí. Incluso para quedar sólo durante un par de horas, algunos parecen tener que pedir permiso a sus respectivas parejas para hacer un poco de deporte y respirar aire puro. Como hombres libres que son no pueden hacer lo que les dé la gana, no, solo pueden hacer lo que les “dejen”, o al menos esa es la impresión que da. Hay honrosas excepciones, claro, pero para muchos su vida deportiva para haberse acabado o estar en franca decadencia. Pasárselo bien con los colegas no está bien visto; no cabe duda de que son una mala influencia. En fin…
Ayer fue una de esas tardes épicas, o al menos todo lo que puede serlo cerca de Madrid, claro. Esto no es el Crested Butte del mítico Xavi Fané (del que ya hablaré en otra ocasión) ni el North Shore primigenio de Wade Simmons o Richie Schley pero, a su manera, también tenía algo de épico el crujir de la hierba reseca, la soledad de una tarde humeante de agosto o el chirriar de las enloquecedoras chicharras. Llegué al coche a esa hora tardía en la que, mires donde mires, todo está teñido de color dorado. Me escocían los brazos y las piernas de abrirme camino por entre las puntiagudas coscojas y encinas del monte por donde entreno a menudo y, en cuanto paré, el sudor me empapó el cuerpo entero y me hizo plantearme esa célebre cuestión: ¿Qué hago yo aquí?. Pero lo había pasado en grande, había sufrido como un perro pedaleando sobre la arena y bajo el sol, me había esforzado una vez más, me había divertido como un niño hozando en el barro, me había asustado en algún lugar comprometido…me había sentido vivo. Vivo.
Verano
Publciado por Luis E. Cristóbal Puerta - 30/07/10 a las 08:07:01 amOtro vídeo de los chicos del Coastal Crew. Ya tiene algunos meses, así que podríamos tomarnos la libertad de decir que ha madurado en barrica de roble… canadiense, claro. Según ellos, en principio fue rodado sólo como un anuncio para la marca que les patrocina, pero más tarde decidieron que “era tan bueno que era una pena que no fuera visto por las masas” (sic). Me temo que lamentablemente las masas no lo verán, pero unos pocos freeriders y demás fauna ciclomontañera sí, o al menos los que se pasen por aquí y estén interesados. Para los más observadores y documentados os puedo decir que, efectivamente, está rodado en algunas de las localizaciones del Kranked Revolve y del Follow Me, construidas por ellos mismos, que están considerados como unos de los mejores constructores de estructuras para freeride y dirt de la Columbia Británica, esa cuna de abuelos, padres y nietos de este deporte. Vídeo corto pero intenso, cuidado y a la vez salvaje, estimulante, inspirador… ¡Disfrutadlo!
http://www.vimeo.com/8924419Manías
Publciado por Luis E. Cristóbal Puerta - 25/07/10 a las 04:07:25 pm
El fútbol mola, especialmente si no te gusta. He descubierto que le debo mucho, aun sin sentir el más mínimo interés por él. Durante estas últimas semanas me ha permitido salir a montar sin encontrarme a nadie por esos caminos de cabras por los que sentimos afición los ciclistas de montaña. En la pared de mi cocina, junto a un extravagante cuadro salido de no sé dónde (miento, me lo regalo uno de mis hermanos y, al poco, descubrí que el lugar de la casa donde parecía estar su sitio era la cocina, quizá porque mi hermano es cocinero) he tenido colgado un calendario donde estaban señaladas las fechas en las que la selección española de fútbol disputaba los partidos del Mundial, para salir a montar esas tardes. Nada más empezar la competición, yo rezaba para que los españoles perdieran todos y cada uno de los partidos que jugasen, por eso de poder dormir bien, sin petardos, aullidos ni bocinas en la calle. Os juro que una noche me asomé a la ventana y vi a hombres hechos y derechos con la cara pintada y emitiendo gritos simiescos, bailando sobre el capó de su coche. Y no, aunque lo parecía, no era una pesadilla.
Pero al poco descubrí que estaba equivocado. Que era mejor que ganaran porque, a pesar de no poder descansar bien, esos días podía ir a montar donde fuera y no encontrarme a… ¡ni Cristo! Días de principios de verano, sin una nube en el cielo, todavía sin mucho calor, con horas de luz casi infinitas… ¡y los caminos vacíos! Y lo que es más sorprendente: ¡las carreteras para llegar hasta ellos también! Incluso en las cercanías de una ciudad como Madrid, con casi cuatro millones de habitantes. Así que empecé a desear que ese grupo de tipos vestidos de colorines fuera pasando fase tras fase del Mundial… eso me permitía tardes de soledad absoluta en el monte, con el privilegio de poder bajar con prisas sin el temor a encontrarme a alguien de frente en algún punto ciego, o de sentarme a disfrutar del paisaje sin observar rastro de actividad humana. Así que pasé de rezar porque la selección perdiera a suspirar porque venciese, para poder ganar más días de senderos y carreteras vacíos. Dado que todos mis vecinos parecían ser hinchas, la piscina tampoco era mal lugar para bajar a pasar el rato y echar unos largos. En cualquier caso, la mejor tarde fue la última, la de “la final”, cuando, a pesar de estar agotado por haber pasado toda la mañana en mi bikepark de confianza, volví a coger la bici durante las horas del partido para saborear ese par de horas de soledad absoluta, de tener el monte para mí… y de saber que tardaría mucho en volver a ser así… ¡Saludos a todos!
Amor y odio
Publciado por Luis E. Cristóbal Puerta - 18/07/10 a las 08:07:15 pm
Viernes 9 de julio. Salgo a montar por la tarde, a pesar de un sol implacable que parece querer derretir la goma de mis cubiertas. El aire y el granito del suelo queman; la mejor manera de refrescarse un poco, al margen de la piscina, es subirse a la bici y dejar que la brisa circule para así disipar algo de ese calor veraniego mesetario al que ya es imposible dar esquinazo. Voy solo y con la bici de enduro. Todo me sale bien. A la hora de subir mis fuerzas parecen inagotables e incluso disfruto eligiendo las subidas más técnicas y retorcidas, que supero sin poner un pie en suelo. No me he dopado, pero lo parece. Soy feliz sudando como un gorrino. Bajo el sol. Tragando aire recalentado que reseca mi garganta. Todo me da igual. Todo va bien. Cuando comienza el descenso es aún mejor. El suelo está duro, reseco y resbaladizo, pero fuerzo la máquina y, aun así, la bici parece ir sobre raíles. Después de una bajada larga y rápida, con alguna zona de pedaleo, me desvío para dejarme caer por una de mis trialeras favoritas, que discurre por un terraplén quebradizo, polvoriento y algo aéreo, donde me gusta llevar a mis colegas para meterlos en apuros. Nada. Todo me sale perfecto. No cometo errores. Llego abajo con la piel de gallina, gritando y sonriendo. Me siento imbatible. Subo el sillín y encaro de nuevo la subida con todo metido. La vida es grande, lo percibo a cada pedalada.
Domingo 11 de julio. Cargo la bici de freeride en el coche y me dirijo al bikepark de La Pinilla, el más cercano a casa y donde en algunas de sus bajadas me podría quedar a vivir, de lo a gusto que me siento. Cuando salgo del garage, el sol me deslumbra y es imposible encontrar una sola nube en el cielo. El día promete. Una vez allí, y a lo largo de la mañana, hago cuatro bajadas con mi hermano y otras cuatro solo. La vida y la fortuna me sonríen. Me siento pletórico de energías y todo me sale perfecto. ¿Quiero meter la bici por allí? La meto. ¿Entrar cruzado en un peralte y que la rueda trasera se deslize y la delantera no? Me sale. ¿Esa trazada difícil y contraperaltada? Clavado. ¿Mover la bici a mi antojo? Ya está. Estoy recogiendo los frutos de todas esas horas de sudor, pienso mientras me deslizo colina abajo. Me siento en forma.
Martes 13 de julio. Después de las dos salidas precedentes la tarde promete. Tengo ganas. Monto la bici en el coche. De nuevo, el aire parece proceder de un secador de pelo y el suelo una sartén chamuscada. Me subo en la bici y empiezo mi ruta vespertina por el monte por donde entreno entre semana. Primera bajada y primeros errores. La rueda tenía que entrar por ahí y no, entra por allí. Sonrío con ironía y maldigo. Una rampa de subida y un banco de arena, que parece movediza, me hace poner el pie en el suelo ¡Jaque mate! Otra bajada: una curva levemente peraltada me avisa: “Ojito Luis, quien juega con fuego se quema”. Más errores. Un leve pero continuo dolor de rodilla se sube a la bici conmigo. Para colmo, se levanta un viento cálido y molesto que me frena en las subidas, me desestabiliza en el aire y hace que me escuezan los ojos (!) Además, me encuentro algo débil y me cuesta todo… ¡Puta mierda, esto es una farsa! Resisto, pero tengo la tentación de abortar la ruta y volver al coche. Nada, decido tomármelo con calma ¡Pero montar con calma aburre! En fin, dosifico y llego al coche. Hay días buenos, días malos… y días negros. Como la vida misma. ¡Mañana me desquito!
Límites
Publciado por Luis E. Cristóbal Puerta - 11/07/10 a las 07:07:57 pm
Dos años después, este año vuelve a celebrarse el Rampage. Sí, ese evento descabellado y absolutamente estremecedor organizado por esa célebre marca de bebidas energéticas que reúne a los freeriders más extremos y competentes del planeta. Para que os hagáis una idea del nivel que se gastan los corredores invitados os puedo decir que, en la última edición, celebrada en el otoño de 2008, Matt Hunter, el rider protagonista de una de las últimas entradas de este blog y que tanto éxito tuvo entre vosotros (se ha convertido en la entrada más leída hasta la fecha), ni siquiera se clasificó para la final y volvió a casa con un hombro dislocado. Gee Atherton, por aquellas fechas recién proclamado campeón del mundo de descenso, volvió a su Gales natal con la clavícula rota y Cam McCaul, por poner otro ejemplo más, mordió el polvo de la manera más vil, quedando inconsciente después de un “aterrizaje forzoso”, por decirlo de manera elegante. En fin, que el Rampage es serio. O te encumbra para siempre o te hace descender a los infiernos, y en ambulancia.
En el vídeo que os cuelgo a continuación aparecen algunos de los mejores momentos de la última edición. Podéis ver a Gee bajando con una seguridad en sí mismo y una contundencia difícilmente igualables. También a Cedric Gracia (quizá el que más veces aparece) con su estilo inconfundible y su bici verde chillón. Una caída de pie justo desde lo alto de una pared de roca os desvelará quién es Darren Berrecloth; eso sí, no debió dejarle secuelas a tenor de que siempre está ahí, en los primeros puestos de todas las pruebas de slopestyle. El premio al mejor truco (1500$, si no recuerdo mal) se lo llevó el incombustible Thomas Vanderham con su No hands en la infame rampa de madera con la que amueblaron esa zona del desierto de Utah, donde se celebra la prueba. Al final, con camiseta morada, podéis ver bajar al vencedor, un imberbe y somnoliento Brandon Semenuk que, cuando se hizo con el trofeo del evento más extremo de bici de monte del planeta, gastaba 17 años y… ¡ni siquiera había acabado el instituto! Este año todavía no se ha hecho pública la lista de corredores invitados pero de lo que sí podemos estar seguros es de que, una vez más, el Rampage ampliará de nuevo los límites de este deporte.
Guillermo Gil, el Hill madrileño
Publciado por Luis E. Cristóbal Puerta - 04/07/10 a las 09:07:26 pm
Como muchos ya sabréis, se acaban de celebrar los Campeonatos de Madrid de Descenso. En ellos, Guillermo Gil Sebastián, un tipo discreto y sencillo pero contundente sobre la bici, se impuso con nada menos que ¡22 segundos! de distancia sobre el segundo clasificado de su categoría, elite. Allí, en el segoviano bikepark de La Pinilla, bajo unas condiciones meteorológicas verdaderamente infames y a la manera incontestable del australiano Sam Hill, Guillermo firmó una victoria aplastante que tardará en ser olvidada. Os dejo con él, un tipo majete de 25 años de la localidad madrileña de Torres de la Alameda y que, además, atesora un talento extraordinario para la bici de monte.
Senderos Fronterizos: Empezaste en esto de la bici hace relativamente poco, ¿cómo fue?, ¿qué te enganchó de este deporte?
Guillermo Gil: Cierto, hace unos 5 años que estoy compitiendo, pero la bici siempre ha sido una parte importante de mi vida. Mi historia de cómo empecé a practicar el descenso es curiosa y muy triste a la vez, y fue gracias a una casualidad de la vida. Mi padre repartía material y conoció a un chico llamado Mariano García De la Torre, una tarde en una báscula se pusieron a hablar y mi padre le comentó la gran afición por las bicis que yo tenía, con la casualidad de que Mariano era un doble Campeón de España de XC que se había pasado al descenso. Ese mismo día Mariano le dio su teléfono para que probase una bici de las que siempre había soñado, unos días después lo llamé y quedamos para montar. Después de montar toda una tarde juntos, me propuso que fuéramos a mi primera carrera dentro del mundo de las bicis, que fue el 1º FREE FUN FESTIVAL en la Pinilla. Allí que me plante con mi OKLAN rígida de 93.000 pesetas, hice el cafre, rompí el freno, y bajé como pude, aún así Mariano me dijo que lo había hecho bastante bien para ser mi primera vez. Mariano, que lamentablemente falleció en 2007 en un accidente de tráfico, fue el que me dio la oportunidad de montar en la primera bici de doble suspensión y el que me enseñó muchas de las cosas de las que ahora sé. Tengo que decir que si no hubiera estado Mariano a mi lado, nada de eso hubiera pasado, desgraciadamente no puedo decir que Mariano siga conmigo pero sé que donde esté estará orgulloso de mí y de lo que estoy consiguiendo.
S.F: Tengo entendido que llegaste a jugar en las categorías inferiores del Real Madrid, ¿te ha resultado útil de alguna manera tu experiencia dentro del fútbol (entrenos, concentración, etc.) a la hora de afrontar con éxito el descenso de competición?
G.G: Bueno, tanto en lo personal como en lo deportivo el Real Madrid me ha aportado muchísimas cosas buenas. En lo personal, una de ellas por supuesto es haber conocido a grandes personas y compañeros de vestuario, y a un gran ídolo para mí que es Paco Buyo y tuve la gran oportunidad de tenerlo de entrenador, también haber tenido la ocasión de viajar por muchas ciudades de España y de Europa. Con mi quinta “la del 85”, conseguimos llegar a ser Campeones de Europa cadetes en Bélgica. En lo deportivo también tengo mucho que agradecerle al fútbol, ya que los años de vestuario me han enseñado lo que es la disciplina, el esfuerzo, la persistencia y sobre todo el no darse por vencido nunca.
S.F: ¿Cómo entrenas a diario?, ¿a qué parte del entrenamiento das más importancia?, ¿te centras más en la parte física o en la técnica?
G.G: Con el horario de trabajo que tengo entreno cuando puedo, tengo una rutina marcada por mi entrenador Raúl e intento hacerlo lo más parecido posible a lo marcado. Por el entorno en el que vivo lo que más practico es la parte física ya que la técnica la puedo trabajar poco porque es un pueblo con muy poco desnivel en los alrededores. La zona en la que suelo trabajar la técnica es de 1 minuto de bajada con 15 segundos de pedaleo, con esto lo digo todo. Así que la evolución es mucho más difícil a nivel técnico.
S.F: ¿Qué tipo de circuitos te gustan más?, ¿en cuáles crees que te desenvuelves mejor?
G.G: La verdad es que gustarme me gustan mucho más los técnicos, ya que te diviertes más que en los que son físicos. Un circuito que me gustó mucho, por ejemplo, fue el de La Molina de los Campeonatos de España del año pasado, que me pillaron recuperándome de una lesión en la mano con lo cual no pude disfrutar todo lo que me hubiese gustado, ya que se me abría la mano y no podía sujetar el manillar. Por los resultados obtenidos diría que son los largos y técnicos, ya que son en los que mejores resultados he tenido.
S.F: ¿Consigues compaginar bien tus entrenos con tu vida diaria?, ¿te ha costado mucho encontrar patrocinadores que creyeran en ti?
G.G: Es difícil compaginarlo todo ya que para entrenar y trabajar tienes que dejar muchas cosas de la vida cotidiana un poco apartadas, como son los amigos, novia, salir, etc. Es complicado ya que tengo un horario que no acompaña nada, salgo tarde y me levanto muy pronto, son muchas horas y cuando llegas a casa toca salir a entrenar, y muchas veces no hay ganas, la verdad es que cuesta arrancar pero una vez que ya estas montado en la bici o entrando al gimnasio todo va rodado, sale la motivación. Aun así consigo llevar un entrenamiento más o menos regular. Con respecto a los patrocinadores, la verdad que tuve mucha suerte de encontrarme con Pasquale Di Vico, de la tienda del mismo nombre, que ya hace 3 años que me apoyan a nivel de material. Además, con el tiempo y los resultados han salido más patrocinadores como componentes El Gallo y algunos descuentos en algunas marcas pero las cosas están muy complicadas.
S.F: ¿A qué logro das más importancia en tu carrera deportiva?, ¿hasta dónde te gustaría llegar dentro del mundo de la bici de montaña?
G.G: Mi imaginación no tiene límites en este ámbito, ja, ja, ja. En serio, cuando mejor me he sentido fue en el Campeonato de España de hace 2 años ya que hice 9º Elite a 6 segundos de Iván Oulego, que fue el ganador, yo por entonces no tenía rutina de entrenamiento, solo salir a montar, cuando en la semifinal bajé y vi el crono me dije “si aprieto un poco, puedo estar más cerca” y así fue, haciendo al final un 12º tiempo scratch. No quiero decir que con eso me conforme, de hecho estoy entrenando mucho para poder llegar aún más alto, la temporada pasada por ejemplo quedé entre los 5 primeros a nivel nacional y en esta voy por el mismo camino, el escalón que hay que afrontar es difícil, pero como hemos hablado antes hay que creer en uno mismo y yo lo hago, aunque esta temporada se me esté complicando bastante a la hora de entrenar por el tema laboral, que no me deja apenas tiempo. En resumen, mi imaginación no tiene límites y creo que como todos los aficionados al descenso me gustaría estar en lo más alto, y sobre todo vivir la experiencia de correr una World Cup.
S.F: ¿Qué cualidades crees que son importantes para ser un buen descendedor?
G.G: La parte física es muy importante al igual que tener técnica. Por otra parte hay que ser constante con los entrenamientos pero también creo que algo muy importante es la cuestión psicológica ya que si eso no funciona compaginar todo lo demás es muy difícil.
S.F: ¿Qué consejo podrías dar a nuestros lectores para mejorar bajando?
G.G: Algo que me ha funcionado siempre es ser muy observador, no solo centrarse en bajar y bajar. Creo que es muy importante fijarse no solo en el que va muy rápido sino que también puedes aprender observando al que no lo va tanto.
S.F: Este año compites con una Trek Session 88, ¿cuál crees que es su mayor defecto y cuál su mayor virtud?
G.G: Con la Trek estoy muy contento, ya que es con la bici que más cómodo me he encontrado, aunque en un principio me costó adaptarme, por el hecho de venir de montar en una bici muy diferente. Destacaría la posición de conducción y su equilibrio de suspensiones. Si tengo que comentar algo negativo, para mí sería que de serie viene un poco baja de delante para mi gusto, pero con los ajustes necesarios conseguí adaptarla a mis necesidades.
S.F: ¿Te esperabas ganar el Campeonato de Madrid con tanta diferencia?, ¿crees que el mal tiempo que hizo ese fin de semana y el mal estado del circuito te perjudicaron o te beneficiaron?
G.G: La verdad que si uno no cree en sí mismo y no piensa en que pueda ganar, mal vamos; yo pienso en todas las carreras que puedo estar arriba. En el Campeonato de Madrid estábamos todos en las mismas condiciones, quizás los últimos lo teníamos un poco mas complicado, ya que con el paso de los corredores el circuito se iba deteriorando cada vez más. En los entrenos conté con ese factor, estudié una línea que me dejase varias alternativas a la trazada común y la bajada me salió bien, cometí varios errores, creo que como todos, pero no me puedo quejar de los resultados.
S.F: Si quieres añadir algo más, este es el momento…
G.G:Ya que tengo la oportunidad, me gustaría agradecer a mis patrocinadores la confianza que han puesto en mí, soy consciente de los malos tiempos que corren, me siento muy afortunado de poder contar con ellos. Además, agradecer la confianza, el apoyo, el esfuerzo, el aguante y la paciencia a mi familia, a mi chica, a mi entrenador Raúl y todos aquellos que están a mi lado, ya que sin ellos nada de esto sería posible.
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